SIN MÓVILES



La felicidad no estaba en una pantalla ni en un "me gusta", estaba en lo que hacíamos, en las personas que nos rodeaban. Caminábamos juntos con los amigos, hablábamos de todo, nos reíamos de cualquier cosa, acabábamos las tareas de la escuela para presentarlas al siguiente día rápido porque sabíamos que afuera nos esperaban los juegos, las risas y los amigos. Pasábamos mucho tiempo en la calle, pero una calle viva, llena de niños, de gritos y de vida. Éramos libres sin darnos cuenta de lo libres que éramos. Jugábamos hasta el cansancio, hasta que el sol se ponía. No teníamos una pantalla para entretenernos; teníamos imaginación y energía de sobra. Fuimos una generación que jugaba al escondite, a las canicas, a la cuerda, al trompo, al fútbol con pelotas remendadas; hacíamos nuestras propias reglas y todos las respetábamos. No había árbitros ni quejas; si alguien perdía, se levantaba y seguía jugando. Nos conformábamos con lo que había, sin pedir más; aprendimos a valorar las cosas, a cuidar lo poco que teníamos, a ser creativos. Fuimos una generación que respetaba a sus padres y también a los mayores del barrio; si un vecino te veía haciendo algo mal, podía corregirte y los padres lo agradecían. No había tanto peligro si salíamos solos porque todos se conocían. No crecimos con la tecnología en las manos, crecimos con tierra en las rodillas, con inventos hechos con palos, con vasos, con hilos y con imaginación; aprovechábamos el tiempo porque sabíamos divertirnos sin depender de nada. Fuimos una generación que tenía amigos de verdad, amigos que tocaban la puerta para llamarte; no necesitábamos mensajes de texto, bastaba un grito desde la calle. Teníamos tareas y responsabilidades, pero también sabíamos disfrutar el tiempo libre; no necesitábamos psicólogos, nuestros padres nos enseñaron con firmeza y cariño, nos enseñaron a levantarnos, a respetar, a valorar la disciplina. Hacíamos cosas con nuestras propias manos, desde teléfonos con vasos hasta cometas que volaban alto; compartíamos tiempo con nuestros primos, sobrinos y amigos, nos juntábamos sin planearlo, sin horarios, solo porque sí. Fue el tiempo que quedó grabado en nosotros; fuimos, somos y seguiremos siendo una generación única, una generación que vivió de verdad. xxxcasimiro÷


 

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