EL ÚLTIMO CONCIERTO
"El último concierto del viejo contrabajo" En un rincón olvidado del teatro municipal, cubierto por una sábana gris, yacía un viejo contrabajo. Durante décadas fue el alma de la orquesta, el latido profundo que sostenía cada sinfonía como un corazón latiendo bajo la piel de la música. Su madera, pulida por el roce de innumerables manos, ya mostraba grietas; su barniz se obsevaba como la piel reseca de alguien que ha vivido demasiado bajo el sol de los focos. Una mañana de otoño, cuando los ensayos comenzaban para la temporada de invierno, el luthier del teatro fue llamado a examinarlo. El sonido del contrabajo había cambiado. Ya no era grave y firme como antes, sino apagado, entrecortado, como si le costara respirar. Tras una larga observación, el luthier bajó la mirada y murmuró: —Tiene cáncer de “madera”. La palabra quedó suspendida en el aire como una nota disonante. El diagnóstico era devastador: el interior del contrabajo, su alma resonante, estaba siendo devorado por ...